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Rankings de educación, la geopolítica del conocimiento

Los rankings de educación y producción científica son difundidos por los medios de información y entretenimiento generalistas. Estos listados son presentados casi siempre de forma impersonal y pocas veces se especifican los criterios de las evaluaciones, y mucho menos se analizan los mismos.

En un artículo de opinión, la Dra. Daniela Perrotta nos lleva a reflexionar sobre como estas listas de posicionamiento internacionales configuran una geopolítica del conocimiento que trastoca el propio sentido de la universidad y la producción de conocimiento en todas sus dimensiones..

Los rankings presentan un modelo “normal” de universidad, de componente individualista, comercial y privatizador. Es decir, se crea una narrativa de gran impacto en los países (semi)periféricos como los de América Latina. Perrotta, desde una perspectiva crítica, nos indica que se debe definir en forma colectiva las bases de cómo, por qué y para qué se produce conocimiento, con el objetivo de no caer en la trampa individualizante.

Infobae ranking UBA

 

Hay que recordar que existe un mercado cautivo para los servicios educativos y sobre este se despliega un complejo entramado de intereses y pujas distributivas. La propuesta es abordar con una mirada diversa la producción de conocimiento, “reconociendo la diversidad de los formatos de la universidad y de la forma de hacer ciencia”, explica Perrotta.

Para ejemplificar los intereses hay detrás de estos índices, la investigadora del CONICET nos muestra una parte importante del “detrás de escena” de la construcción de los listados internacionales. El primer ranking que se internacionalizó, se basó en la producción de artículos (papers) en un puñado de revistas “de excelencia académica”. Junto a este aspecto opera un potente mercado editorial cuya consecuencia en los países periféricos es la pérdida de autonomía científica y universitaria a fin de investigar problemas locales y regionales pertinentes. De hecho, dos de los más prestigiosos rankings son manejados por empresas editoriales multinacionales, Thompson-Reuters y Elsevier.

"La geografía política de distribución de prestigio da cuenta de las desigualdades económicas y socio-culturales pero también una visión estrecha de la ciencia y la academia, capturada por las culturas de la auditoría académica anglófona y neoliberal"

Daniela Perrota, investigadora del CONICET

En definitiva, la dependencia académica de la región se ve reforzada por aceptar en forma acrítica rankings que suponen excelencia a partir de la visibilidad manejada por un conjunto de revistas e instituciones extranjeras que hacen las veces de legitmidoras de la actividad, su prestigio y autoridad. Perrotta propone “politizar la producción de conocimiento, descolonializar la universidad, atacar las formas en que se cuelan las prácticas y los discursos neoliberales y, por supuesto, avanzar despatriarcalizar esta institución vetusta y conservadora”.

Paper y no artículo

Desde aquí podemos agregar que no se trata de menospreciar o minimizar estos índices, sino de asignarles una valoración menos determinante para las políticas de generación de conocimiento científico y siempre visibilizar los intereses que hay detrás de la elaboración de los listados.

Leer en artículo completo en: Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano Nº 69: Conocimiento y geopolítica desde América Latina: la narrativa por detrás de los rankings y la política de evaluación